Una tarde tranquila te despiertan con palabras dolientes y resulta que, sin poder defenderte, terminas acurrucada en el suelo del cuarto de baño, con un ataque de ansiedad y con lágrimas q parecen q no van a desaparecer nunca...
No, tu cuarto no...demasiadas cosas, demasiado espacio... el cuarto de baño es pequeño, frío, un lugar donde llorar tranquila, sin ningún tipo de elemento extra que alimente aún más ese llanto, con una puerta que parece infranqueable, y q te protege de que entren, pero q no te protege de tus oídos... sigues oyendo palabras, y siguen doliendo...y llega un momento en el que piensas, mirando el armario blanco, que si estuvieras loca nadie podría hacerte daño nunca más...
Quiero q se acabe esto...quiero q todo se arregle...quiero ser feliz, porque ahora sé q podría serlo, si todo se arregla...
Escuchando: Si amaneciera...