Hoy he estado en mi cuarto un ratito, pequeño, pero suficiente para volver a ser y a sentir lo que sentía hace tiempo. No, a sentirlo no; a recordar lo que sentía. Y es bonito. Es triste, pero es bonito...
Creo que todo el mundo conoce ya mi muy vasta memoria de pan, pero cuando se trata de pequeños detalles, de despistes sin importancia no me importa. Sin embargo, cuando se trata de lo que soy, de lo que fui, de lo que he vivido en mi vida(vale, corta, pero vida al fin y al cabo), sí me importa, y mucho. Y me entristece olvidarlo. Porque ésa soy yo, con lo bueno y con lo malo. Y tengo la tendencia a dejar q se pierdan en algún rincón de mi mente de donde rara vez -excepto fabolusas ocasiones como éstas- vuelven. No sé qué me pasa, pero he olvidado tantas cosas...
Sí, estoy muy nostálgica, pero es que toca. Porque hoy he abierto mi cajon y la nostalgia me ha invadido. Porque me ha sorprendido ver como las pocas cosas que hay en él (según mi jefa -con cariño- demasiadas tonterías) pueden recordar tantas otras muchas si las miras un ratito. Lo primero que he cogido es una agenda de San Pablo, regalada por mi madre a una servidora y que está ahí, sin usar siquiera. He pensado que podía tirarla, que me ocupa espacio. Pero la he revisado antes (siempre lo hago con las cosas que voy a tirar y la consecuencia inmediata suele ser que no lo tiro o, en el caso de ser muchas cosas, tiro la mitad. Esas son mis medias limpiezas de papeles) y he visto que la única página usada y señalada marca el día que me fui a los carnavales de Matalascañas. Desde luego, no es que se me hubiera olvidado tampoco que algún día estuve allí. Pero una sola frase escrita el día 8 me ha recordado algunas cosas...
Ahora le toca el turno a mi "cuaderno de pensar" Estaba debajo de la agenda y eso sí que lo había olvidado. Es un cuaderno que teníamos en mi "secta" Bueno, no exactamente...Es eso: un cuaderno de pensar. Yo lo había visto antes, a otras personas. Ellas lo habían adornado de diferentes maneras (muy personales, originales y bonitas, por cierto) y a veces nos leían cosas que allí escribían en las oraciones. Pero mi cuaderno de pensar no lo inauguré hasta el año pasado (o hace dos?)Bueno, cuando vino la madre Rocío al colegio. Ella nos lo propuso, y pensé que era buena idea. En realidad, trastoqué un poco su propuesta, porque ella proponía el "cuaderno de oración", pero no me gusta ese nombre...y me he leído a mí misma explicando bien por qué. :P Y tenía tres páginas y media (x2 o x3, eso es sólo una expresión :P) porque no me duró mucho, desde luego menos de lo que hubiera deseado. Soy poco constante, supongo, en ese sentido(en este mismo blog podemos comprobarlo). Pero me han hecho recordar muchas cosas...me he sentido totalmente distinta. Sé que eso lo escribí yo, pero no lo recordaba...No recordaba haber pensado eso, no recordaba haberme sentido así y no recordaba haberlo escrito. Evidentemente lo lees, y vuelve a tu memoria. Pero...estaba perdido. Y he sentido una gran pena. Porque eso está ahí, pero ¿y todo lo que no está? ¿Dónde está? ¿Dónde lo he guardado?
No quiero decir con esto que tenga tal memoria de pan que no tenga pasado en mi memoria. No es eso. Pero ya se sabe: la memoria es selectiva. Y por supuesto que recuerdo todo lo que he vivido. Pero he perdido los detalles y he perdido las sensaciones. Porque por más que me empeñe no recordaré las palabras, los sentimientos exactos de cada una de las situaciones y menos de aquellas a las que no les di la suficiente importancia. Y he pensado que éste es mi cuaderno de pensar ahora (menos íntimo quizás, pero no me importa. Más moderno, pero eso no tiene que ser sinónimo de frío y...hay que adaptarse a las nuevas tecnologías! ¿o no?)porque creo que debo...No, porque quiero dejarlos escritos de alguna forma y en algún sitito de dónde algún día pueda cogerlos, leerlos y pensar: Uy, es verdad...ya no me acordaba...Y llorar con mis lágrimas de hace tiempo. Y reirme con las risas que ya reí. O simplemente sentarme en la silla, leer y pensar lo distinta que era entonces...y que, sin embargo, hay cosas que nunca cambian.
En cualquier caso, éste es un propósito que me he hecho varias veces. Tengo otro cuaderno de pensar anterior, aunque por aquella época ni siquiera se me ocurrió llamarlo así, y ése también se quedó en el camino. Pero bueno, hay que pensar en positivo y que a la tercera va la vencida. De momento, procuraré escribir esos detalles que no quiero olvidar, porque ¡qué leches! pa eso son míos...
También me ha entrao nostalgia por mi "secta", pero eso ya es otra historia...Ahora escribiré unos párrafos que tengo en mi cuaderno de pensar que recogí de un periódico con motivo del 11-S. Ahora, sirve para todo, porque el mundo está tan loco...Aquí queda:
Se empieza inculcando en el niño el orgullo por haber nacido precisamente donde ha nacido y no en otro sitio mucho peor
Más tarde, satisfecho de su suerte, es adoctrinado para que dé gracias a su Dios, que es mucho mejor que el dios de los demás
Ya bastante crecidito y capaz de asimilar ideas más complejas, se le hace saber que pertenece a una raza distinta de las otras y, por supuesto, superior.
Y una vez convencido de estar disfrutando de una vida privilegiada, queda dispuesto a renunciar a ella, inmolándose en la noble misión de acabar con la insignificante y despreciable vida del otro.